Noticias de Septiembre

EL ACONCAGUA SE HA VUELTO MAS PELIGROSO:

Este hecho ocurrió en los últimos días de este año, en el Campamento Base Plaza Argentina, en el Parque Provincial Mendoza. Habiendo descendido hacía unos minutos del Campamento 2, a 6000 metros de altura, junto a mi hermano Herbert, él me manifiesta que tiene que ir al baño.
Como estipula el reglamento de Parques Nacionales, hay que hacer uso de los baños allí instalados, sino, hay que pagar u$s 100 de multa. El único baño que había en el campamento de Plaza Argentina estaba a 10 metros de la casilla de Guardaparques. Era un cuadrado de un metro cuadrado, de chapa y estaba con la puerta cerrada y sin el picaporte. Cuando mi hermano solicita el picaporte a los guardaparques, se lo dan de mala gana. Apenas cierra la puerta del baño mi hermano, uno de los guardaparques arroja una piedra con fuerza contra la puerta de chapa del baño. Al ver esto, me dirijo hacia la casilla de guardaparques a pedir explicaciones. Lo mismo hizo mi hermano. Lejos de obtener alguna explicación, recibo un fuerte golpe en la cara, sobre los lentes, que me produce una herida y me deja mareado. A continuación, los cuatro guardaparques empezaron a pegarnos. Rápidamente, se acercaron varios montañistas, quienes habían estado observando la situación, tratando de poner paños fríos al asunto. A la >mayoría de ellos, también les habían tirado piderazos cuando ingresaban al baño, pero por temor a los guardaparques no habían hecho ningún comentario. Lejos de pedirnos disculpas, los guardaparques querían obligarnos a que entráramos a su casillo, bajo la amenaza de llamar a la policía de Mendoza y detenernos. Nuestro miedo era mayor, y nos fuimos alejando de la casilla hacia nuestras carpas. Aún no podemos entender, lo que sucedió en ese momento. Nunca, en los años de montañismo, viví o sentí nada parecido. Sentimos mucho miedo. Quienes somos montañistas vamos a estos lugares como los fieles a la Iglesia. En estos lugares nos sentimos todos como hermanos que encontramos. Nunca tenemos sentimientos de agresividad hacia otros. Se puede decir, que encontramos paz y tranquilidad en las montañas. Debe ser por eso, que sigo sin entender a estos cuatro guadaparques. A la mañana siguientes estábamos contentos de alejarnos de ese peligroso > lugar y vimos como descendía un helicóptero, con el jefe de Guardaparques, el Sr. Perellón. Él se llevó a tres guardarques consigo, mientras nosotros, golpeados con yo con el ojo totalmente rojo por el derrame, tuvimos que bajar en dos días los 60 Km que nos separaban de la ruta. Al llegar a la ruta me sentí afortunado. lo mismo pensó el médico forense de Uspallata, meintars me revisaba el ojo y lo confirmaron nuevamete en la Clínica Oftalmológica, diciéndome: "tuviste mucha suerte, pudiste haber tenido desprendimiento de retina".
Saludos,
Harald Ditsch